jueves, 26 de marzo de 2009

¿Cuántos somos falsos detenidos desparecidos?

Por Felipe Medina Vera (publicado originalmente en http://pintameuncordero.blogspot.com)

En este país hemos asimilado con cierta normalidad, e incluso simpatía, el fraude en la vida pública. Y esto tiene consecuencias en la decadencia valórica de la población ajena a las esferas de poder: una tendencia a creer en el "Laissez Faire" como un signo de pensamiento moderno que se libera de cadenas éticas y morales.
De esta forma, para un inconciente colectivo no resulta del todo aborrecible la idea de alcanzar un mejor standar de vida por medio de la corrupción, la estafa, el robo, la mentira, y toda acción ilegal, puesto que hoy es más vergonzoso ser pobre que ladrón. Con el tiempo hemos hecho esfuerzos notables por convencernos de que si todos lo hacen, ¿porqué nosotros no?. Naturalmente, resulta más sencillo que privarnos de unas vacaciones o el nuevo celular.

En el último trimestre del año pasado estalló un fraude, que destapó una polémica nacional hasta ese entonces acallada y que sin duda no ha terminado. Conocemos recién lo anecdótico: vendrán muchos otros casos como los que vimos. El primero y percutor de la debacle fue protagonizado por un ex-basurero, Germán Cofré, que recibe inmerecidamente recursos fiscales a modo de becas estudiantiles y subvenciones económicas. ¿Qué mejor escenario de revancha popular?, sin embargo tocó una fibra sensible de la historia nacional: la de los detenidos desaparecidos.
Tradicionalmente, de forma muy contradictoria,la arrogancia, la soberbia, la tosquedad y la vulgaridad han sido constantes de las partidarias de Pinochet, y no de las madres, mujeres e hijas de detenidos desaparecidos.
Estas últimas han hecho gala siempre de serenidad, educación y altura de miras. Han cargado con su dolor de forma que resulta sincero su afán de mostrar al mundo las violaciones que aquí ocurrieron y su búsqueda incansable de justicia... mas no de parasitar de ningún beneficio, ni de obtener nada a cambio del silencio o el olvido.

Por eso resultó particular el proceder de la familia de Germán Cofré, detenido dos veces por la Fach en el 73, supuestamente sometido a vejámenes y que luego huye a Argentina para no volver. Todo esto bajo conocimiento de su familia. Resulta particular porque los Cofré no guardan relación alguna cono ninguna familia de tantas personas que fueron secuestradas, torturadas y desaparecidas. Los Cofré, a diferencia de la constante, solo buscan beneficios y reivindicaciones por un daño que no existió, por un dolor que no sufrieron, por una búsqueda que no emprendieron. Los Cofré solo persiguen lucrar indiscriminadamente con la memoria de un país sensibilizado ante los horrores de una dictadura. Los Cofré y las familias de los falsos detenidos desaparecidos que cayeron y caerán.
Los Cofré son un problema más de fondo que el de los falsos detenidos desaparecidos: son el reflejo de un país de instituciones poco transparentes, de clase política añeja y sucia, de justicia entrampada en intereses y juegos de poder, de ciudadanía indefensa y donde los derechos son relativamente inviolables. Donde prima una suerte de ley selvática: el más vivo sobrevive...

Fuentes:
Reportaje "La resurrección del desaparecido que volvió desde la
cordillera". 19 de Noviembre del 2008

Artículo "El falso detenido desaparecido y el oportunismo cómplice" 26 de
Noviembre del 2008.

1 comentario:

  1. Me parece chocante todos los casos que han salido a la luz -alrededor de siete- de falsos detenidos desaparecidos. Primero, porque da cuenta que NO es una "utilización política" como pensaban mentes de izquierda, sino un aprovechamiento de una situación delicada que vivió el país; en el que la derecha y centro sólo exigía claridad, rigurosidad, transparencia y no abusar de manera descabellada jugando con las vidas de las personas y beneficiándose injustamente. Segundo, porque "se pasan a llevar" a esas familias que realmente fueron víctimas de la macabra realidad. Tercero, porque también da pie a que nos cuestionemos si realmente se trató de esa inmensa cifra de personas que desaparecieron sin saber noticias de ellas. Con ello, cuestionarnos sobre las comisiones Retting y Valech, cómo nadie corroboró en el registro civil de las defunciones de estas personas. Entonces, ¿de qué manera se hizo?
    Creo que es un tema preocupante que el gobierno ha dejado de lado, o ha intentado ponerle fin de algún modo; y ello es inquietante para quienes exigimos de austeridad equitativa en todos los aspectos.

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